
El robo al pueblo de Jalisco no se paga con regalitos
El robo del gobernador Emilio (Etilio), al tesoro del pueblo de Jalisco y su reparto para fines de negocios turísticos religiosos, seguramente pasará a la impunidad y lista de corruptelas, desfalcos, agravios y eventos despóticos de los panistas en el poder de Jalisco y la nación entera. En los espacios de la televisión masivos del estado se promueven entrevistas del Gobernador, donde se advierte la justificación de las insolencias con que se ha defendido el robo como gracia o lapso de euforia "como a cualquier ser humano que lanza improperios con una emoción futbolera".
Declara el Gobernador "Etilio" estar cubriendo sus euforias con visitas a colonias marginadas, animado además por "valiente profesora que le declara su perdón, porque que va a su colonia y ofrece apoyo para mejoras", resultando que el delito del robo se da por resuelto, como si al pueblo lo que más le doliera son la insolencias pronunciadas contra los inconformes que reclaman la renuncia y el castigo por la indebida limosna no consultada ni autorizada.
Indigna el descaro de esta mafia encaramada en el poder depredadora de la política y el oficio de gobernar con respeto, quien desmoraliza e indigna a la población hasta llevar a Jalisco a una fama de fanáticos religiosos, agachados, que vivimos al margen de principios laicos, donde impera la razón grosera del cardenal Juan Sandoval Iñiguez como credo religioso y como guía de la política y el Gobierno del estado, ante quien el rector de la Universidad de mayor fama se vuelve mandil, igual que el Congreso del Estado y los partidos de todas las denominaciones.
La muy sabida limosna para fines de turismo cristero viene a promover adjetivos que arrastra Jalisco como estigmas que no borran el futbol teñido de manos metidas sin tarjetas rojas ni amonestaciones, los milagros de San Juan, Talpa o Zapopan ni las mujeres hermosas. A lo de "tierra de jotos" se le aumenta de apáticos, indolentes, mientras los enterados en estadística social nos tienen por campeones en aportación de migrantes, salarios miserables, número de suicidios y justicia corrupta.
Urge remedio contra la mala fama que los gobiernos panistas vienen aportando a Jalisco. Tenemos cosas mejores que corruptos y fanáticos católicos como gobernantes, políticos con pocos escrúpulos adueñados de universidades. Nuestro auténtico folclore, la geografía montañosa, la zona de litorales, los mescales broncos, los músicos de alta calidad sin traje ni reconocimiento de las mafias comunicadoras. Miles de campesinos con parcelas que pueden transformarse en factores de producción de alimentos propios de áreas desérticas, templadas y de costa como para responder en los actuales apuros por alimentos.
El Gobernador "Etilio" debe ser sometido a terapias de salud mental sin demora, antes de mayores daños al tesoro del pueblo tan necesitado de enseñanza cívica, empelo bien remunerado, moralización de las entidades de impartición de justicia, programas agrarios y de ganadería, impulso a la artesanía sin intermediarios y los grandes recursos minero-metalúrgicos disponibles donde pulpos del extranjero se apoderan de grandes extensiones mineralizadas y aplastan pequeños mineros criollos, mientras nuestros enfermos en turno del poder gastan en arcos feos e inútiles, llevan carreteras a sus ranchos, decoran Casa Jalisco con caros tapetes, adquieren patrullas fraudulentamente, promueven méritos en televisión, obsequian limosnas para basílicas de asesinos de agraristas canonizados, ruta cristera, adorno de templos y donativos generosos para novelas estupidizantes.
Ramiro Díaz Valadez
Cortesía: El Occidental

No hay comentarios:
Publicar un comentario